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AMERICA LATINA…TIEMBLA Y…EL RESTO TAMBIEN

Post 31 Enero 2017 By Fernando Borja Gallegos In Editoriales

La recta y noble actitud de la Presidenta del Supremo Tribunal de Justicia, Carmen Lucía, que dio validez jurídica a la confesión-delación de 77 ejecutivos de la empresa Odebrecht, ha producido pánico generalizado entre políticos y dirigentes de diferentes países de América y el mundo, los tentáculos de corrupción extendidos por la referida compañía, amenaza a la clase dominante. La multinacional constructora de ese imperio amoral tuvo que reconocer sus fechorías y, hoy, se detallan pormenores de cómo y a quién sobornaban, la cantidad entregada y las ventajas obtenidas fraudulentamente.

La conducta de la Presidenta del Supremo Tribunal de Justicia, considero que es un homenaje de doña Carmen Lucía al Magistrado Teori Zabascki, quien con valentía, sin rencores, buscó que se aplique la justicia en el Brasil sin importarle la categoría económica o social de los infractores.

Según versión, extraoficial, atinente a las “declaraciones o acuerdos” que circulan en diferentes ámbitos, se vincula al Presidente Temer, quien ha negado todo acto ilícito, en “solicitud de fondos ilegales para su campaña electoral”. De ser fundamentada la acusación y confirmada por la Comisión Electoral, el Presidente de la República sería destituido de su alto cargo.

Interesante rememorar que diputados, senadores, gobernadores y altos funcionarios de Brasil, terminaron en la cárcel gracias a las ejecutorias del Magistrado Teori Zabascki.

En el actual preciso momento, la referida conducta de doña Carmen Lucía, restableció la confianza de la sociedad brasileña y afirmó el sentimiento de que la justicia no es un sueño…sino una realidad.

En Brasil, Eike Batista, uno de los hombre más ricos de su país y del mundo, fue detenido, rapado y puesto en prisión. El magnate o ex magnate, declaró: “voy a contar cómo funcionan las cosas, así de simple”. Declaración que tiene con los pelos de punta a la clase política, pues circulan fotos de Batista con los ex presidentes Luiz Ignacio Lula da Silva y Dilma Rousseff, entre otros dirigentes.

Batista, es sospechoso de haber aparentado la venta de una mina de oro a fin de transferir a Sergio Cabral, ex gobernador de Río de Janeiro, hoy en la cárcel, la cantidad de 16 millones de dólares. Ambos acusados de recibir coimas de Odebrecht.

Jorge Cuba, ex ministro de comunicaciones de Perú, acusado por la justicia de su país de haber recibido sobornos de Odebrecht, se encuentra detenido. Se debe destacar que Jorge Cuba fue localizado por agentes del F.B.I, en Estados Unidos y, luego del pertinente intercambio de información entre las autoridades norteamericanas y la fiscalía peruana, resolvieron “cancelar su visa y expulsarlo al Perú”.

La justicia peruana investiga a varios altos funcionarios del período comprendido de 2005 a 2014, es decir, en el período de los presidentes Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala.

En Panamá, la justicia formuló cargos contra 17 personas vinculadas a Odebrecht.

Colombia, investiga a varios ex funcionarios y detuvieron a Gabriel García Morales, quien admitió haber recibido 6 millones de dólares; y, la Fiscalía acusa al ex congresista Otto Bula de haber recibido 4 millones de dólares.

En República Dominicana, las autoridades allanaron las oficinas de la empresa e investigan las coimas por 92 millones de dólares. Debo subrayar que Odebrecht prometió al gobierno dominicano entregar el doble del dinero del que había repartido.

En México y Guatemala, Venezuela, Argentina y Ecuador, se espera que el Departamento de Justicia de Estados Unidos proporcione la información que permita descubrir a los beneficiarios de las coimas.

Por los antecedentes expuestos, aspiro que el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, disponga que el Departamento de Justicia, facilite la información que permita se sancione a los beneficiarios de coimas en América Latina. Igual pedido formulé en mi artículo publicado el 4 de enero del presente año, cuyo título es “el tsunami que preocupa a los corruptos”.

Ante la carencia de líderes, doña Carmen Lucía, se yergue dentro de la desilusionada sociedad brasileña, como la única esperanza para que en el 2018, en la contienda electoral, capte la Jefatura del Estado a fin de que restablezca la dignidad y honor de ese gran país y encause a su pueblo por los senderos de la moral, de la justicia y de la ética.

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