ENTRE DAMASCO Y PYOYANG: EL TERROR

Post 12 Abril 2017 By Fernando Borja Gallegos In Editoriales
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La meta del Presidente Donald Trump es la expulsión del Presidente sirio Bachar El Asad, según se desprende de la declaración de la Embajadora de Estados Unidos en el seno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el 7 de abril.

La Embajadora Nikki, Haley sostuvo que “no hay ningún tipo de opción para una solución política en Siria si El Asad continúa al frente del régimen”. Posteriormente, la misma Embajadora complementó su declaración en los siguientes términos “Hay múltiples prioridades en la zona. Una es lograr la salida de El Asad del poder. Otra es acabar con el grupo terrorista Estado Islámico.

También hay que deshacerse de la influencia iraní. Es una situación complicada”.Se infiere de lo expuesto que la relación de Estados Unidos con Rusia, Siria e Irán, se torna definitivamente tensa.

El Presidente Ruso Vladimir Putín, y de Irán, Hasan Rohaní, han reiterado su condena al ataque de Estados Unidos que bombardeó la base aérea siria de Shayrat en “represalia por las armas químicas utilizadas por Siria” que mató a más de 80 personas, incluídos mujeres y niños.

Se debe destacar que el Secretario de Estado de Estados Unidos Rex Tillerson, para la Cadena ABC, sostuvo “Para mí no está claro por qué Rusia no ha sido capaz de cumplir esa misión. No quiero sacar la conclusión de que han sido cómplices, pero claramente han sido incompetentes y, tal vez, lo sirios jugaron con ellos”.

Subrayo lo precedente, tomando en cuenta que en esta semana, el citado Secretario de Estado Tillerson y el Ministro de Relaciones Exteriores Ruso, Sergei Lavrov, tienen en agenda reunirse.

En medio de tanta tensión, en Teherán su líder supremo, el Ayatolá Alí Jamenei, dijo que Estados Unidos ha cometido “un grave error estratégico” y prometió que Irán “no abandonará el terreno”.

Como complemento, Rusia e Irán advierten a Estados Unidos de “represalias si vuelve a atacar a Siria”- Además, El Asad calificó de “Ilegal la presencia de fuerzas norteamericanas en el norte del país”.

Como si todo esto fuera poco para la tranquilidad del mundo, entre la audaz y desafiante conducta de Kim Jong-un, líder supremo de Corea del Norte, el Presidente Trump advirtió a Pekín “que puede actuar solo”, ante las pruebas nucleares y de misiles de Pyonyang.

Washington envió el portaviones Carl Vinson acompañado de otros buques a las costas de Corea del Sur.

Debo rememorar que hace pocos días el Presidente Donald Trump y el Presidebte Xi Jinping, se reunieron en los Estados Unidos.

Kim Jong-un, debe meditar profundamente, al conmemorar el 105 aniversario del nacimiento del fundador del régimen, si le conviene desafiar a la comunidad internacional.

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