ESPAÑA: PANICO A LA SECESION

Post 28 Octubre 2017 By Fernando Borja Gallegos In Editoriales
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Por: Fernando Borja Gallegos

Como antecedente, fundamental recordar que la Constitución de 1978, promulgada luego de la dictadura del General Francisco Franco, creó un Estado descentralizado con 17 regiones autónomas, Cataluña entre ellas. Estas regiones tienen amplias facultades administrativas y legales. En todo caso, la Carta Política preceptúa “que el país es indivisible”.

Al declarar el Parlamento de Cataluña la Independencia, infringió la Constitución. El Senado español, acogiendo el pedido del Presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y en virtud del artículo 155 de la Carta Magna, le otorgó “las competencias del Gobierno regional de Cataluña”.

El mentado artículo 155, se refiere a que “el Gobierno, puede tomar medidas de intervención de una autonomía ante incumplimiento de la Carta Magna, previa autorización del Senado”.

Por lo expuesto, el señor Rajoy, destituyó al Presidente Catalán Puigdemont, al Parlamento y convocó a elecciones para el 21 de diciembre del presente año.

Con la disolución del Parlamento y la convocatoria a elecciones, se permite que los ciudadanos se pronuncien democráticamente, mediante el voto, sobre este tema trascendental para toda España.

Las partes involucradas están a tiempo de recapacitar y, por tanto, encontrar una solución que las beneficie.

España goza de gran prestigio en lo político, en lo económico, como ejemplo puedo citar el campo turístico, por el que más de 18 millones de personas la visitaron este año. Pero esta cifra comprende la visita a España en su conjunto, incluidas Barcelona y varios lugares de Cataluña.

De no encontrar salida lógica al conflicto, las preguntas inmediatas son: quién pagará la deuda externa? qué ocurrirá con la energía nuclear que produce Cataluña? y las centrales nucleares y los puertos y aeropuertos?

Nadie puede negar que Cataluña aporta al presupuesto general del Estado, más que otras regiones, por lo mismo se debía haberle dado un trato especial que impida el reclamo.

De separarse Cataluña de España, por muchos años se incrementaría la falta de empleo, la inversión de capital sería casi nula. La mayoría de los países de la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá, así como Latinoamérica, tardarían muchos años en reconocerla como nuevo Estado. Cuándo tiempo sufriría el boicot de los enemigos de su independencia?

El Banco Central europeo no le facilitaría créditos, tampoco el Fondo Monetario Internacional.

Temo que a todo lo enumerado, se añada la violencia, estimulada por lo propugnadores de la secesión, lo que pudiera dar lugar a que se aplique el artículo 116 de la Constitución, que implicaría, según mi criterio, el inicio de un conflicto civil armado.

Ese precepto regula “los estados de alarma, excepción y sitio y, por ende, la suspensión temporal de derechos fundamentales”. Además prevé “la intervención del Ejército”.

El estado de sitio, se puede decretar en caso de “insurrección o acto de fuerza contra la soberanía o independencia de España”.

Por lo referido, formulo votos porque la Providencia Divina, inspire a los actores del conflicto a fin de que restablezcan la unidad, la cordura y el diálogo, y todos sus actos se encaminen al engrandecimiento y progreso de España.

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