ELECCIONES EN El ECUADOR: ENTRE EL BIEN Y EL MAL

Post 21 Enero 2018 By Por Fernando Borja Gallegos In Editoriales
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Por Fernando Borja Gallegos

El 4 de febrero del 2018, el pueblo ecuatoriano concurrirá a las urnas para pronunciarse respecto de temas trascendentales propuestos por el Presidente Lenin Moreno.

Como antecedente, se debe rememorar que el Presidente de la República, envío al Consejo Electoral, el 29 de noviembre de 2017, dos Decretos Ejecutivos signados con los números 229 y 230, con el fin de que convoque a Consulta Popular y Referéndum.

El Consejo Nacional Electoral, atento lo previsto en el artículo 104 de la Carta Política y en atención a los Decretos ya referidos, convocó a los habitantes de la República a participar en el Referéndum y Consulta Popular, el próximo 4 de febrero del 2018.

Los más de 13 millones de empadronados para el efecto, se pronunciarán sobre las siete preguntas, las cuales versan sobre castigo a los corruptos; reelección de autoridades por una sola vez para el mismo cargo; reestructuración del Consejo de Participación Ciudadana; la no prescripción de delitos sexuales cometidos contra niñas, niños y adolescentes; prohibición de la minería metálica en zonas protegidas e intangibles. Además que se incremente la zona intangible y se reduzca el área de explotación minera.

El contenido de las enumeradas preguntas es claro y contundente en el afán que las inspira. Por tanto, estoy seguro que la mayoría de los habitantes del Ecuador las aprobará VOTANDO SI.

El Consejo Electoral, en virtud del artículo 198 del Código de la Democracia, dentro de los siete días posteriores al proceso electoral, dispondrá la publicación de los resultados en el Registro Oficial.

Por tanto, luego de la proliferación de delitos contra niños, jóvenes y adolescentes que son de dominio público y que han permanecido en la impunidad, solamente los vinculados a ellos no exteriorizarían su apoyo al sí. Lo propio se puede aseverar en tanto en cuanto se refiere al castigo a los delincuentes que se han apropiado de recursos públicos, delincuentes que con su conducta han escandalizado a la opinión pública nacional e internacional. Los autores, cómplices y encubridores de las infracciones cometidas en contra del erario nacional serían los únicos que no aprobarían y, por ende, no votarían por el sí.

Por lo expuesto, abrigo la esperanza de que triunfando el bien sobre el mal, el SI obtenga una aplastante mayoría.

 

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