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SENAIN: LA SECRETARIA NACIONAL DE INTELIGENCIA SIN INTELIGENCIA

Post 26 Marzo 2018 By AgenciAne In Editoriales

Por Fernando Borja Gallegos

El Presidente de la República, Lenin Moreno, dispuso “la eliminación de la Secretaría Nacional de Inteligencia”, en virtud de que quienes la crearon y la patrocinaron carecieron de inteligencia para adoptar las medidas conducentes que permitan al Estado contar con los elementos mínimos indispensables que garanticen la integridad y soberanía nacionales.

Importante rememorar que la Ley de Seguridad Nacional, aprobada el 2 de abril de 1976, por Decreto Supremo # 275 y publicada en el Registro Oficial número 64, rigió en el Ecuador hasta que se la reemplazó por la Ley de Seguridad Pública y del Estado, expedida el 21 de septiembre del 2009, publicada en el Registro Oficial-S35:28-S-2009.

La referida Ley de Seguridad Pública y del Estado, por su artículo 13, preceptúa que “la Secretaría Nacional de Inteligencia es una entidad de Derecho Público con independencia administrativa y financiera, con personalidad jurídica, responsable del Sistema Nacional de Inteligencia. El titular de la Secretaria Nacional de Inteligencia será nombrado por el Presidente de la República y no podrá ser miembro activo de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional”.

Por su artículo 18, contempla que la Secretaría Nacional de Inteligencia dispondrá de fondos permanentes de gastos especiales asignados a actividades de inteligencia y contrainteligencia para la protección interna, el mantenimiento del orden público y de la defensa nacional.

El artículo 24, dispone que la Secretaría Nacional de Inteligencia “rinda cuentas de su gestión, para su debido control, al Ejecutivo y cada tres meses a la Asamblea Nacional, a través de la comisión especializada”. Además, dispone que “rinda cuentas a la Contraloría General del Estado en el ámbito de su competencia”.

He destacado lo fundamental en materia económica y en materia de inteligencia y, demuestro, que por su artículo 18 da lugar para que so pretexto de “protección interna, mantenimiento del orden público y de la defensa nacional” se espíe a los habitantes de la República; y, por su artículo 24 queda demostrado que compete a la Contraloría General del Estado analizar la correcta utilización de los fondos públicos.

La Ley de Seguridad Nacional en su conjunto es clara y precisa y, con mínimas reformas se la debe poner en vigencia y, por ende, derogar la Ley de Seguridad Pública y del Estado, que es una mala copia de la referida Ley de Seguridad Nacional y, sólo buscó impedir que la Fuerzas Armadas y Policía Nacionales, sean como corresponde, las encargadas de dirigir la inteligencia y contrainteligencia.

Por lo expuesto, el señor Presidente de la República, acorde con su planteamiento debería plantear a la Asamblea Nacional, la derogatoria de la mentada Ley de Seguridad Pública y del Estado y, por tanto, la supresión de la Secretaría Nacional de Inteligencia, cuyos activos deben pasar a la Fuerza Pública.

Repugna a toda conciencia recta que se haya pretendido debilitar a las Fuerzas Armadas y Policía Nacionales y que, los inspiradores de aquello, hoy, pretendan aparecer, como los defensores de las Instituciones Militares y Policiales, tan necesarias para la subsistencia de la Patria.

 

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