EL INFIERNO SI EXISTE: ENTRE LO ETERNO Y LO TRANSITORIO

Post 31 Marzo 2018 By AgenciAne In Editoriales
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Por Fernando Borja Gallegos

El periódico El País de España, con fecha 21 de febrero del 2015, publicó que el Papa Francisco revisó la Teología del Infierno, al afirmar que la Iglesia “no condena para siempre”. En su discurso a los nuevos Cardenales, les recordó que el castigo del infierno “con el que la Iglesia ha atormentado a los fieles no es eterno”.

Interesante rememorar que la Iglesia Católica, sostiene desde el siglo XV, que el castigo del infierno es eterno. San Agustín promovió esta idea en el siglo VI.

El diario El Comercio de Quito, con fecha 29 de marzo del 2018, trae la noticia de que el periodista Scalfari, de 93 años, del diario italiano La República sostiene que “en una entrevista el Papa Francisco afirmó que el infierno no existe. No existe un infierno en el que sufren las almas de los pecadores para toda la eternidad”.

El mismo día, 29 de marzo, El Vaticano, desmiente que el Papa Francisco sostenga que el “infierno no existe” y, además, que la conversación con el periodista Scalfari, no es producto de una entrevista sobre el particular.

En todo caso, debo destacar que entre declaraciones y aclaraciones, nace una interesante polémica que nos lleva a referirnos al Infierno.

Dante Alighieri, poeta, literato y político, nacido en Florencia, el 29 de mayo de 1265, en su genial obra “LA DIVINA COMEDIA” inauguró un infierno en el cual sitúa a los Papas y Cardenales de la Iglesia, en el Cuarto Círculo del infierno. También, les asigna un espacio en el Octavo Círculo. Compartimentos en los que residen, “los avaros y derrochadores, los fraudulentos, los que explotan a las mujeres, los adoradores de oro, estafadores y ladrones”.

Juan Montalvo, brillante escritor y polemista ecuatoriano, en su obra MERCURIAL ECLESIASTICA, publicada en 1884, sobre el infierno dice:

“El infierno está aquí en el mundo: aquí, aquí lo padecemos y lo devoramos; y cuando se nos acabe esta miserable vida, entonces dejaremos de llorar y gemir, y nos sepultaremos en el profundo olvido de la nada eterna, o principiaremos a ver y saber lo que es felicidad, bañados con luz de gloria, saboreando las sensaciones desconocidas para nosotros, que nos están esperando en el abierto, fulgurante espacio donde caerá gloriosamente el espíritu de los hombres buenos”.

Montalvo sostiene que el infierno está aquí en el mundo. Yo, sigo a Montalvo y digo que el infierno está aquí en el mundo. El Papa Francisco afirma que el castigo del infierno no es eterno. Por tanto, Juan Montalvo, el Papa Francisco y yo, coincidimos en tanto en cuanto se refiere a que Dios y, por ende, la Iglesia Católica no condena para siempre, ya que Dios que es bondad infinita, siempre está dispuesto a perdonar a los pecadores, siempre y cuando se arrepientan de sus acciones u omisiones indebidas.

En otras palabras, siguiendo a Montalvo, como consta en mi libro “LUCRECIA BORGIA”, publicado el mes de marzo del 2015, página 216, hago mías las palabras del gran polemista Montalvo: “yo me persigno en mis soledades y me tiro de rodillas ante el Todo Poderoso, en presencia de una montaña cubierta de nieve eterna, o en alta mar, alzando los ojos a un cielo cargado de estrellas en mundo oscuro y silencioso”.

Se infiere de lo expuesto, que el ser humano poseedor de grandes virtualidades, puede compartir la vida eterna, si rectifica procedimientos y se desenvuelve dentro del sendero de la moral en su transitorio paso por la tierra.

 

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