EL FIN DEL MUNDO Y LOS CURAS SE QUITARON LA SOTANA

Post 28 Julio 2018 By Fernando Borja Gallegos In Editoriales
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Por Fernando Borja Gallegos

En mi libro “Lucrecia Borgia”, publicado en marzo del 2015, en el epilogo de la página 211, afirmo que “la Iglesia Católica, instituida por el hombre, para servir a Dios en la tierra y, en nombre de El, guiar a los fieles por los caminos que permitan el cumplimiento de los mandamientos que constituyen normas de conducta que tratan de la moral, la pobreza, la solidaridad. En síntesis, elementos que demuestran que la fiel observancia de dichos preceptos, garantiza alcanzar el reino de los cielos, luego del transitorio paso por la vida”.

En este preciso momento, cuando la incertidumbre por la perspectiva de terroríficos conflictos, altera la mente humana, millares de curas han resuelto cambiar su vida de aparente sacrificio, por la cómoda conducta disoluta que, en muchos casos, los llevó a grandes excesos que los tornó en delincuentes que desprestigian a la Iglesia Católica y la debilitan en sus cimientos.

El Papa Francisco, al poco tiempo de asumir su papado, sostuvo que “el edificio moral de la Iglesia corre peligro de caer como un castillo de naipes”.

Como rememoro en las páginas 195 hasta la 209, de mi mentado libro, múltiples casos de corrupción en la época contemporánea, avergüenzan a la Iglesia Católica.

En estos días, el Arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, líder de la Iglesia Católica chilena, será sometido al interrogatorio pertinente, como imputado “por encubrir abusos sexuales”.

No debemos olvidar que el Papa Francisco, luego de su visita a Chile, aseveró que “siente dolor y vergüenza” por los abusos sexuales de la Iglesia chilena.

Además, el sacerdote Oscar Muñoz, ex Canciller del Arzobispado, fue detenido por abusos sexuales y trasladado a la cárcel de Rancagua.

El citado sacerdote chileno, no solo que es acusado de abusos sexuales reiterados contra menores, sino también es indagado por haber encubierto a muchos sacerdotes.

El valiente y recto Fiscal chileno Emiliano Arias, investiga respecto de la posibilidad de que existiera una “agrupación que actuaba como cómplice de los delitos”.

El Cardenal chileno Ezzati, requerido por la prensa respecto de las acusaciones de encubrimiento, respondió que lo único que le preocupa es “el clima de maledicencia que hace tanto daño a las personas, al país y a la verdad”.

La transcrita declaración del Cardenal, sorprende, no exterioriza arrepentimiento, desafía a la opinión pública.

Más de 139 religiosos son investigados por la Fiscalía y nada difícil que aparezcan más, en todo caso, una profunda crisis se advierte en la jerarquía católica a nivel mundial.

Las víctimas de estos degenerados religiosos fueron niñas, niños y adolescentes y la Iglesia Católica guardó cómplice silencio. ¿No le repugna al Cardenal la conducta de los imputados?.

El Papa Francisco conoció por una víctima de los abusos y atropellos, en el año 2015, por parte del sacerdote chileno Karadima, cura que contó con el encubrimiento del Obispo Juan Barros, según la prensa local.

Monjas de Talca (Chile), denuncian abusos sexuales por parte de sacerdotes. Las ex monjas Celia Saldivia y Eliana Macías, denunciaron que “fueron víctimas de esos abusos por parte de sacerdotes”.

En la semana pasada el Primer Ministro de Australia, Malcon Turnbull, pidió al Papa que destituya al Arzobispo Philip Wilson, por los abusos cometidos.

El Papa Francisco, ordenó hace pocas horas la reclusión del Cardenal estadounidense, Theodore Mccarrich, hasta juzgarlo por “sus abusos”.

El Papa Benedicto XVI, fue cuestionado por no haber adoptado las medidas para castigar a los autores, cómplices y encubridores de casos de abusos sexuales, cometidos por miembros de la Iglesia Católica, en Irlanda, Estados Unidos, Alemania, Austria, Bélgica, México, Argentina, Italia, Chile, etc.. (página 198, Lucrecia Borgia).

En virtud del quemeimportismo y del silencio cómplice proliferan estos abusos sin castigo, por ejemplo en Ecuador, desde hace muchos años, según consta en la documentación entregada al Ministerio Público, se abusó sexualmente de niños y niñas sin que se sancione ni a curas ni a seglares.

Por lo expuesto, formulo votos porque la Iglesia Católica ponga a los infractores en manos de la justicia ordinaria y, a los seglares, se los castigue con la misma energía. Unos y otros sin fueros ni privilegios.

28 de julio del 2018

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