Ser sinceros y decir la verdad sobre lo que sentimos, pensamos, u opinamos no es fácil, especialmente cuando se trata de personas queridas, especialmente de la pareja.
Hombres y mujeres reaccionan de distinta manera ante las mismas situaciones.
Entre amigas se critican la forma de vestir, de hablar, de caminar o de otras tantas cosas. Ellas dicen que los comentarios son de la pura envidia. Los hombres, al contrario, se burlan de sus propios defectos y no se afectan tanto por ningún comentario
Las mujeres suelen ser más sensibles ante las críticas en especial si viene del sexo opuesto. Por eso, hay que pensar antes de hablar para no herir a la persona. Es indiscutible que la verdad nos hará libres, pero la verdad no tiene que ser ofensiva. Como es cierto también aquello de que somos dueños de lo que callamos y esclavos de lo que decimos, a veces es mejor callar antes que ofender o hacer un daño irreparable.
En el libro Taming your Tongue, de Deborah Smith, dice que las palabras pueden destruir o pueden edificar. La verdad, por muy honesto que se quiera ser, cuando se trata de hacer comentarios negativos es mejor callar o decir aquello que puede elevar la autoestima para construir una personalidad más fuerte en la persona que amamos.
En las parejas puede ser complicado sincerarse respecto a las familias de uno o de otro, hablar de defectos íntimos, tendencias respecto al dinero u otras tantas que pueden molestar. En estos casos, hay que buscar la manera de abordar esos temas con sutileza para lograr los cambios deseados.
Ser honestos quiere decir expresarse libremente sin tener que herir ni irrespetar los sentimientos de nadie.
Luisa Hay, en su libro The power is within you, dice que la mente va mucho más rápido que las palabras. Si es así, entonces no podemos expresar lo primero que se nos viene a la mente. Es necesario filtrar las palabras para decirlas.
The Love Dare, libro de Alex and Stephen Kendrick, asegura que los pilares para una buena relación, después del amor, son la paciencia y la amabilidad. No hay que dejar la sinceridad atrás. El verdadero amor siempre encontrara las palabras correctas para no herir ni ofender, ya que “el amor no actúa con bajeza ni busca su propio interés” (Corintios1: 13)
Ser sinceros no significa ser hirientes ni ofensivos, significa hablar con la verdad para impulsar a otro a ser mejor.



