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Domingo, 03 Noviembre 2013 19:57

PARIS…LA IMPRESIONANTE PARIS DEL SIGLO XXI

Escrito por  Florha Proaño/ Fotos Marial Elisa Simancas
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Si los Estados Unidos de América es la cuna de la libertad, Francia es de los derechos humanos. Su historia, monumentos, artes siguen  intactos  y bien conservados.


París... la impresionante París habla por esta gran nación con su Arco del Triunfo, los campos Elíseos, la torre Eiffel, el río Sena, el monumento a los Inválidos, Notre Dame, el museo de Louvre, el Palacio de Versalles, Montmartre y otros maravillosos testigos que pasan en horas por la mirada de los visitantes, rememorando toda aquella historia aprendida por años.

Un tanto gris por el color de sus edificios y el tiempo que le acompaña, París parece encenderse en la noche como la ciudad luz que ha trascendido al mundo, que atrajo, atrae y sigue encantando a pintores, escritores, poetas, políticos y más hombres de la ciencia y el arte con su magia y encanto.

El Sena que atraviesa el corazón de la ciudad, cruzado por decenas de puentes, observa indolente los ruidos y silencios de la urbe y en su lecho alberga, inclusive, las llaves de candados engarzados en el puente del amor por amantes que acuden enamorados para eternizar su ´´te quiero´´.

El imponente arco del triunfo, es testimonio de las grandes épicas napoleónicas y particularmente de la batalla de Austerlitz. Está tatuada de imágenes y esculturas que representan la guerra, la resistencia, el triunfo y la paz.

Notre Dame, la catedral de ´´Nuestra Señora de París´´ ubicada en la pequeña isla de la Cité, rodeada por las aguas del río Sena, parece cobijar la ciudad con su belleza y amor. Al mirarla, viene a la memoria Quasimodo, el Jorobado de París, personaje de la novela de Vìctor Hugo que situó esta obra en ese escenario de esplendor gótico, atrios, vitrales y cuadros que son un testimonio viviente del arte y de la magnificencia de la época

Montmartre, en lo más alto de París, a la orilla derecha del Sena, alberga la basílica del Sacré Cœur –Sagrado Corazón- hacia donde se llega por teleférico. Parece un vigía eterno y ofrece una hermosa vista panorámica de la ciudad. Alberga a la bohemia parisina, con centenas de pintores, bares, restaurantes de comida típica y centros de arte.

  VERSALLES Y  LOUVRE

Nada podría describir la belleza que queda en la retina tras mirar la riqueza arquitectónica, escultórica y pictórica del Palacio de Versalles. La magnificencia del Palacio real construido por Luis XIV eleva la imaginación del visitante, para registrar en su memoria la historia de Francia, la vida de los monarcas y de su pueblo.

Según recuerda Vidal, Luis XIV fue quien construyó Versalles, el nuevo palacio de los reyes, Luis XV lo disfrutó y Luis XVI lo extinguió, pues fue en su reinado cuando surgió la revolución francesa que consignó la vigencia de los derechos humanos, estableció la República y ejecutó a sus reyes, como narra la historia.

Alucinados unos, sorprendidos otros, impresionados los que menos, recorren uno a uno los pasillos del museo de Louvre para observar las esculturas y pinturas recuperadas de colecciones privadas de reyes, aristocracia e iglesia, las que están hoy a disposición del público. Allí está la esfinge egipcia, la Venus de Milo, esculturas greco romanas, la virgen de las Rocas, las Bodas de Caná, la Balsa de la Medusa, la nave de los locos, la Libertad guiando al pueblo, la coronación de Napoleón. Esto y muchísimo más hasta llegar a la obra estrella, la Gioconda, de Leonardo Da Vinci, que parece observar nuestros movimientos con esa penetrante mirada plasmada con la gran genialidad del artista.

Son escasos las horas y los días para observar las obras celosamente guardadas en Louvre, el antiguo Palacio de los Reyes de Francia. Para mirarlas y conocerlas íntegramente se requerirían años o quizá décadas.

Y para plasmar el jolgorio y el alma latina, allí está su barrio lleno de restaurantes, centros de diversión, cafés, objetos de arte. Cerca, el barrio chino para gustar su gastronomía y en todo sitio, los lugares para disfrutar la gastronomía internacional y francesa, con un buen vino.

No puede pasar inadvertido el palacio del Elíseo - sede de la presidencia de Francia -, la Universidad de la Sorbona, el Ayuntamiento, la Plaza de la Concordia, así como su legendaria torre Eiffel, de 325 metros de alto, construida por el ingeniero Gustave Eiffel, desde donde se observa la magnificencia de la ciudad.

Imposible dejar la ciudad sin vivir una noche parisina en el más famoso y antiguo cabaret del mundo, el Moulin Rouge, con más de cien artistas en escena, el conocido can can, el gran acuario, ventrílocuo, acróbatas, todo esto en bellos escenarios montados en rapidísima transición.

En fin, a París hay que visitarla, recorrerla, vivirla y sentirla a plenitud. Ningún tiempo es suficiente para hacerlo.

 Fotos María Elisa Simancas


Leer 5474 veces Modificado por última vez en Martes, 05 Noviembre 2013 22:30
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