IGLESIA DE ECUADOR: “VIOLENCIA SE DESPLAZA Y SIGUE COBRANDO VIDAS
QUITO (Agencia ANE).- La Iglesia católica del Ecuador, asegura que“la violencia del crimen organizado ha sembrado dolor y miedo...” y reconocen que “el camino aún es largo”, pues “la violencia se desplaza y sigue cobrando vidas”.
Este pronunciamiento fue difundido al concluir CLX Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal.
“La violencia del crimen organizado ha sembrado dolor y miedo en innumerables hogares”, señalan los prelados, quienes reconocen “los avances contra la inseguridad” y valoran “el esfuerzo del Estado y de tantas parroquias, escuelas y organizaciones que acompañan a las víctimas”, pero observan que “el camino aún es largo”, pues “la violencia se desplaza y sigue cobrando vidas”.
“No podemos bajar la guardia ni resignarnos. Pero la firmeza de la ley debe ir de la mano del respeto a los derechos humanos, del debido proceso, de condiciones dignas en los centros de privación de libertad y de un sistema de justicia probo e independiente”, recalcan los obispos, quienes también recuerdan las elecciones del próximo 29 de noviembre.
“Elegiremos a nuestras autoridades seccionales, las más cercanas a nuestras comunidades. por lo exhortan a los ecuatorianos a conocer “la trayectoria y las propuestas de los candidatos”, a preguntarse “si buscan servir o servirse” y a no vender la “conciencia”.
“Votar no es un trámite, sino un acto de responsabilidad con nuestro futuro”, recalcan los obispos, quienes piden a los candidatos “honestidad, transparencia, un debate respetuoso y la firme voluntad de servir a los más pobres con hechos, no con palabras”, recordando que la Iglesia “no tiene candidatos” y que “su única preocupación es el bien común”.
Los obispos ecuatorianos renuevan su “confianza en la familia, escuela de amor y espacio privilegiado para transmitir la fe y construir la paz”. El amor de los esposos “tiene su fuente y medida en el amor de Cristo, que "amó a la Iglesia y se entregó por ella”.
“Conocemos los desafíos de nuestras familias: la migración que separa a padres e hijos, la pobreza, la violencia -también la doméstica-, la disminución de los matrimonios y la falta de testimonios del amor fiel”, escriben, reiterando que, ante estas realidades, la Iglesia, “que nunca dejará de proclamar la verdad completa y la belleza del designio de Dios sobre la familia, quiere ser también una casa de puertas abiertas que acoge sin juzgar, escucha con respeto, discierne con responsabilidad e integra a cada familia en la vida de la comunidad”.
Los obispos remarcan que el “amor verdadero no se improvisa: se aprende y madura desde el hogar, con el apoyo de la escuela y la comunidad cristiana”. Y en este sentido, invitan a padres y educadores a acompañar a los jóvenes en el noviazgo hacia “relaciones respetuosas, libres de violencia y abiertas a un proyecto de vida”, mientras que exhortan a los jóvenes a no tener miedo de “soñar con un amor grande, fiel y para siempre”.
“Son necesarias políticas públicas que favorezcan la familia, y un Estado comprometido con la educación que apoye eficazmente la labor de las obras educativas católicas con sus más de 500.000 estudiantes a lo largo y ancho del país.
“Los desafíos del Ecuador son grandes, pero ninguno mayor que custodiar la unidad de nuestro pueblo”, subrayan y exhortan a los actores de la vida nacional a “superar la polarización, privilegiar el diálogo sincero y buscar acuerdos que pongan en el centro a los más pobres”, recordando que “la paz no es solo la ausencia de violencia: es fruto de la justicia, de la verdad, del perdón y del encuentro”.
“Como enseña el Papa León XIV, «antes de ser una meta, la paz es una presencia y un camino»”, es “Cristo resucitado que camina con nosotros. Cada uno, desde su hogar, su trabajo y su comunidad, puede ser artesano de paz”, subrayan.
Ante “los efectos del fenómeno de El Niño, que afectan gravemente a muchas familias”, los prelados piden a las autoridades nacionales y locales que “activen y ejecuten oportunamente los planes de emergencia y prevención, con atención prioritaria a los más vulnerables”, y recuerdan que la Iglesia, a través de Cáritas Ecuador y de las Cáritas diocesanas y parroquiales, “colabora en el socorro y acompañamiento de los damnificados y convoca a parroquias, empresas y personas de buena voluntad a formar una gran cadena de solidaridad, porque nadie se salva solo y en el hermano que sufre está Cristo mismo”.
En el mensaje al pueblo ecuatoriano subrayan que la ley debe ir de la mano del respeto a los derechos humanos, invitan a la población a votar con conciencia en las próximas elecciones y renuevan su “confianza en la familia, escuela de amor y espacio privilegiado para transmitir la fe y construir la paz”