QUITO (Agencia ANE)._ La Fiscal General del Estado, Diana Salazar está considerada como una de los 100 personajes más influyentes del mundo, según el último número de la revista Time.
La Fiscal General se suma a la lista de nombres como el electo presidente, Donald Trump, el presidente de Argentina,Javier Milei la primera ministra de Italia, Georgia Meloni entre los más destacados.
La mencionada ciudadana, en Ecuador, soporta una de las más feroces campañas de desprestigio y calumnias levantadas por quienes fueron alcanzados por su acción judicial como los cabeciillas, desde las altas esferas gubernamentales, de haber atracado los fondos públicos. Esa campaña no cesa y continúa, encabezada por el expresidente Rafael Correa, el exvicepresidente, Jorge Glas, principales convictos condenados a prisión por recibir sobornos. Se suman a estos, legisladores de la misma línea de Correa y las plataformas digitales creadas para estas feroces campañas diarias y sostenidas. Estas plataformas son financiadas por sectores afectados por la mano de la justicia, especialmente de aquellos vinculados a organizaciones criminales.Ante ellas la Fiscal se mantiene firme y con una conducta indeclinable.
Los sectores políticos que iban tras su cabeza tampoco pudieron destituirla y las demandas y juicios o han sido archivados o rechazados.
La revista Time, publica un reporte sobre la Fiscal escrito por la periodista Samantha Power, con el siguiente texto:
Diana Salazar Méndez —la persona más joven, con 42 años, y la primera mujer negra en ocupar el cargo de máxima autoridad policial de Ecuador— tiene uno de los trabajos más duros y peligrosos del hemisferio occidental.
Si bien ha perseguido casos desafiantes en el pasado (no todos los fiscales pueden decir que han logrado condenas de un alto ejecutivo del fútbol y un expresidente), la Fiscal General de Ecuador ahora encabeza el esfuerzo para evitar que los narcotraficantes violentos y bien conectados arruinen a su amado país.
A medida que procesa redes incrustadas de poderosos actores políticos, judiciales, policiales y económicos aliados con los narcotraficantes, ella y su familia han sido objeto de una serie de amenazas, que se han vuelto creíbles gracias a pandillas que tienen un historial de apuntar con armas de fuego a quienes los han atacado con la ley. En un país donde la confianza en las instituciones ha sido baja, Salazar se ha ganado el respeto y el apoyo de una población desesperada por calma y seguridad. En sus propias palabras: "Es hora de decirle a todo Ecuador que la justicia no se arrodillará.