El último episodio del 10 de enero pasado demostró el control militar que existe para el funcionamiento de una institucionalidad fundamentada en la separación e independencia de los poderes públicos con la posesión ilegítima de Nicolás Maduro, como presidente hasta el año 2031 al despojar del cargo a Edmundo González Urrutia, que ganó los comicios presidenciales con un respaldo popular del 63 por ciento.
Las presiones de gobiernos, de la OEA, ONU, organizaciones internacionales de justicia y defensa de la democracia, han sido un “tiro al aire” no escuchado por Maduro y los altos mandos militares. Todos han fracasado y sus ultimos pronunciamientos han sido meras evaluaciones que han caído en la retórica del lenguaje político internacional.
El último informe de la agencia de la OEA, CIDH es uno de ellos. El informe escrito en Washington recolecta los datos de las diferentes versiones emitidas clandestinamente desde distintos medios que operan en Venezuela.
Según ese documento que será, como en anteriores ocasiones, leído en el seno del Consejo Permanente de la OEA, ahora presidido por el representante del gobierno de Bolivia, “las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024 por las circunstancias que la rodearon configuran, a todas luces, una alteración del orden constitucional. El régimen ejecutó una estrategia planificada dirigida a impedir la participación política de la oposición, obstaculizar el desarrollo de una contienda libre, justa y competitiva, y reprimir las protestas sociales provocadas por la opacidad electoral y las denuncias de fraude. Todo esto, con la participación, aquiescencia y tolerancia de las instituciones creadas para resguardar la democracia y proteger los derechos humanos,” dice el documento.
Agrega que la opacidad electoral y las graves denuncias de fraude dieron lugar al estallido de 300 manifestaciones a nivel nacional. La represión incluyó prácticas de terrorismo de Estado dirigidas, especialmente, a infundir terror en la ciudadanía y silenciar voces disidentes.
Entre las violaciones documentadas están: ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas de corta duración, detenciones arbitrarias, torturas y otros tratos crueles inhumanos y degradantes, cancelación de pasaportes, muertes violentas, violaciones a las garantías judiciales y a la libertad de expresión.
Además persiste la impunidad por las graves violaciones de derechos humanos cometidas desde el 2017. Esta impunidad es consecuencia de la falta de separación e independencia de los poderes públicos, en particular, del Poder Judicial.
La CIDH insta a la Fiscalía de la Corte Penal Internacional presentar formalmente un caso por la comisión de crímenes de lesa humanidad, aunque no precisa en contra de quien o quienes.
Como antes la CIDH pide poner fin a la persecución y a la represión política,liberar, de forma inmediata e incondicional, a todas las personas presas políticas, en particular, niñas, niños y adolescentes; cesar la detención arbitraria contra quienes manifiestan una posición crítica o disidente al régimen, defensores de derechos humanos y líderes sociales.
Además exige restablecer el orden constitucional, garantizando:
-La independencia y equilibrio de poderes, en particular, del Poder Judicial y del Poder Electoral;
-La participación política sin ningún tipo de represión o discriminación
-Restablecer el efectivo control ciudadano sobre la actuación de los distintos poderes del Estado.
-Publicar todas las actas de votación y permitir una auditoría independiente, con observancia internacional.
- Garantizar una legítima y pacífica sucesión constitucional.
-Adoptar medidas efectivas para asegurar la independencia del Poder Judicial.
- Liberar de manera inmediata a las personas privadas arbitrariamente de la libertad.
- Garantizar el debido proceso en todas las etapas procesales vinculadas con detenciones en el contexto electoral
- Abstenerse de efectuar detenciones ilegales o arbitrarias, en particular, niños, niñas y adolescentes; y en caso de que una persona sea privada de la libertad, asegurarse de se cumplan todas las garantías del debido proceso, incluyendo la pronta presentación ante una autoridad judicial competente, independiente e imparcial.
- Excluir la participación de grupos civiles armados en tareas de seguridad ciudadana.
- Otorgar a los periodistas garantías para que no sean detenidos, amenazados, agredidos, ni que sus materiales y herramientas de trabajo sean aprehendidos.
- Modificar las leyes penales ambiguas e imprecisas que limitan la libertad de expresión.
- Abstenerse de aplicar limitaciones al funcionamiento de los sitios web, blogs, aplicaciones, u otros sistemas de difusión de información en internet, electrónicos, o similares, incluyendo sistemas de apoyo, como PSI, o motores de búsqueda.
QUITO (Agencia ANE)._ Ni la oposicion interna ni las presiones externas de gobiernos y organizaciones de defensa de derechos humanos democráticos han logrado hacer mella en la estructura del gobierno civil-militar de Venezuela.