Este pronóstico consta en el informe, “Pueblos en aislamiento al borde de la supervivencia” elaborado por la ONG Survivor International.Señala el documento que hay al menos 196 pueblos y grupos indígenas no contactados en 10 países ubicados en Sudamérica, Asia y el Pacífico y que estos podrían desaparecer en los próximos 10 años si los gobiernos y las empresas no intervienen.
Dice el informe afirma que existe un “genocidio silencioso” contra esa población que se refleja en violencia, enfermedades introducidas desde el exterior, robo de sus tierras y la presencia de empresas extractivas y madereras.
Según el Informe, los pueblos indígenas en aislamiento rechazan el contacto con foráneos de forma consciente y sostenida. En algunos casos no han tenido ningún contacto con el mundo exterior, como los Sentineleses en la India, Los Ayoreo en el Chaco paraguayo o los amahuacos en Perú. Todos son autosuficientes y resilientes, viven de forma independiente en selvas y bosques y a veces en islas.
En Indonesia Los Hongana Manyawas no contactados tienen familiares que abandonaron la selva, en la mayoría de los casos por la fuerza.
En la Amazonia brasileña Los Pirititis aislados se cruzan a veces con sus vecinos contactados Los Waimiri Atroaris. Los Massacos brasileños fueron conocidos durante décadas únicamente por los rastros que dejaban en la selva, como trampas entrelazadas y afiladas con dientes de roedores dispuestas en sus senderos de caza para ahuyentar a los intrusos.
Un 95% de los pueblos indígenas en aislamiento se encuentran en la cuenca del Amazonas, especialmente en Brasil donde habitan 124 grupos, así como en Perú, Colombia, Bolivia, Venezuela y Ecuador. Algunos también viven en los bosques secos del Chaco paraguayo y boliviano,La mayor concentración se encuentra en zona de Yavari-Tapiche, a ambos lados de la frontera entre Brasil y Perú, donde hay 26 grupos.
Son nómadas y se desplazan por sus territorios según sus necesidades. Cazan, recolectan, pescan y en ocasiones, cultivan, construyen refugios o casas comunales, comparten alimentos y utilizan sus conocimientos botánicos para elaborar todo lo que necesitan: desde cestas hasta viviendas, pasando por resinas para antorchas y medicinas.
La evidencia muestra que, cuando no son atacados, sus comunidades se mantienen sanas y prósperas, y que protegen sus territorios ricos en biodiversidad, a menudo islas verdes en medio de la deforestación.
El Informe concluye señalando que el derecho internacional respalda plenamente sus derechos. Al igual que todos los pueblos indígenas, tienen derechos de propiedad colectiva sobre sus territorios. También tienen derecho a rechazar el contacto (el principio de “no contacto”). El derecho internacional exige el “Consentimiento Libre, Previo e Informado” para la realización de cualquier actividad o proyecto de desarrollo en territorios indígenas. Dado que este consentimiento no puede obtenerse de los pueblos indígenas en aislamiento, la ley prohíbe cualquier actividad o proyecto de desarrollo en sus tierras.
Las leyes nacionales y su aplicación suelen ser insuficientes, pero sus derechos legales son incuestionables, concluye.
QUITO (Agencia ANE)._ Pueblos aborígenes no contactados podrían desaparecer en los próximos10 años.El riesgo incluye al minúsculo grupo que vive en el distrito amazónico ecuatoriano.