La Agencia Internacional de la Energía, el Fondo Monetario Internacional y el Grupo Banco Mundial advierten que sus repercusiones tienen alcance mundial y que son muy asimétricas. Afectan, dicen, desproporcionadamente a los importadores de energía, y en particular los países de ingreso bajo. Dicho impacto ya se está traduciendo en un aumento de los precios del petróleo, el gas y los fertilizantes, y también en torno a los precios de los alimentos. Las cadenas mundiales de suministro —como las de helio, fosfato, aluminio y otras materias primas— se han visto afectadas, al igual que el turismo y las interrupciones de los vuelos en los principales centros de tráfico aéreo del Golfo. La volatilidad del mercado resultante, el debilitamiento de las monedas en las economías emergentes y las preocupaciones relativas a las expectativas inflacionarias aumentan la posibilidad de que las orientaciones de la política monetaria se vuelvan más restrictivas y el comercio se debilite, subrayan.
Los citados organismos multilateriales han creado un grupo para:
- Evaluar la gravedad de las repercusiones en los distintos países y regiones mediante el intercambio coordinado de datos sobre los mercados y los precios de la energía, los flujos comerciales, las presiones fiscales y sobre la balanza de pagos, las tendencias inflacionarias, las restricciones a la exportación de materias primas esenciales y las perturbaciones en las cadenas de suministro.
- Coordinar un mecanismo de respuesta que podrá incluir: asesoramiento focalizado en materia de políticas, evaluación de las posibles necesidades de financiamiento y la correspondiente prestación de apoyo financiero (incluso en forma de financiamiento en condiciones favorables), y el uso de herramientas de mitigación de riesgos, según proceda.
- Movilizar a las partes interesadas pertinentes, incluidas otras entidades multilaterales, regionales y bilaterales, para brindar un apoyo coordinado y eficiente a los países que lo necesiten.
El grupo se compromete trabajar para salvaguardar la estabilidad económica y financiera mundial, reforzar la seguridad energética y respaldar a los países y las personas afectadas en la aplicación de reformas que los coloquen en una trayectoria sostenible de recuperación, crecimiento y creación de empleo.
WASHINGTON (Agencia ANE).- La guerra en Oriente Medio está desencadenando una de las mayores crisis de suministro en la historia del mercado energético mundial.