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Agencia de Noticias de Ecuador

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GUAYAQUIL.(FEB.21.02.2020.AgenciAne)._  La paralización  de la economía  china por el brote del coronavirus  ya comienza  a  repercutir  en América Latina, cuyos  efectos se sienten el la caída de las exportaciones.

Por Fernando Borja Gallegos

28 de diciembre de 2019

 El periódico El País de España, con fecha 21 de febrero del 2015, publicó que el Papa Francisco revisó la Teología del Infierno, al afirmar que la Iglesia “no condena para siempre”. En su discurso a los nuevos Cardenales, les recordó que el castigo del infierno “con el que la Iglesia ha atormentado a los fieles no es eterno”.

Interesante rememorar que la Iglesia Católica, sostiene desde el siglo XV, que el castigo del infierno es eterno. San Agustín promovió esta idea en el siglo VI.

El diario El Comercio de Quito, con fecha 29 de marzo del 2018, trae la noticia de que el periodista Scalfari, de 93 años, del diario italiano La República afirma que “en una entrevista el Papa Francisco afirmó que el infierno no existe. No existe un infierno en el que sufren las almas de los pecadores para toda la eternidad”.

El mismo día, 29 de marzo, El Vaticano, desmiente que el Papa Francisco sostenga que el “infierno no existe” y, además, que la conversación con el periodista Scalfari, no es producto de una entrevista sobre el particular.

En todo caso, debo destacar que entre declaraciones y aclaraciones, nace una interesante polémica que nos lleva a referirnos al Infierno.

Dante Alighieri, poeta, literato y político, nacido en Florencia, el 29 de mayo de 1265, en su genial obra “LA DIVINA COMEDIA” inauguró un infierno en el cual sitúa a los Papas y Cardenales de la Iglesia, en el Cuarto Círculo del infierno.  También, les asigna un espacio en el Octavo Círculo. Compartimentos en los que residen, “los avaros y derrochadores, los fraudulentos, los que explotan a las mujeres, los adoradores de oro, estafadores y ladrones”.

Juan Montalvo, brillante escritor y polemista ecuatoriano, en su obra MERCURIAL ECLESIASTICA, publicada en 1884, sobre el infierno asevera:

“El infierno está aquí en el mundo: aquí, aquí lo padecemos y lo devoramos; y cuando se nos acabe esta miserable vida, entonces dejaremos de llorar y gemir, y nos sepultaremos en el profundo olvido de la nada eterna, o principiaremos a ver y saber lo que es felicidad, bañados con luz de gloria, saboreando las sensaciones desconocidas para nosotros, que nos están esperando en el abierto, fulgurante espacio donde caerá gloriosamente el espíritu de los hombres buenos”.

Montalvo sostiene que el infierno está aquí en el mundo. Yo, sigo a Montalvo y digo que el infierno está aquí en el mundo. El Papa Francisco afirma que el castigo del infierno no es eterno. Por tanto, Juan Montalvo, el Papa Francisco y yo, coincidimos en tanto en cuanto se refiere a  que Dios y, por ende, la Iglesia Católica no condena para siempre, ya que Dios que es bondad infinita, siempre está dispuesto a perdonar a los pecadores, siempre y cuando se arrepientan de sus acciones u omisiones indebidas.

En otras palabras, siguiendo a Montalvo, como consta en mi libro “LUCRECIA BORGIA”, publicado el mes de marzo del 2015, página 216, hago mías las palabras del gran polemista Montalvo: “yo me persigno en mis soledades y me tiro de rodillas ante el Todo Poderoso, en presencia de una montaña cubierta de nieve eterna, o en alta mar, alzando los ojos a un cielo cargado de estrellas en mundo oscuro y silencioso”.

Se infiere de lo expuesto, que el ser humano poseedor de grandes virtualidades, puede compartir la vida eterna, si rectifica procedimientos y se desenvuelve dentro del sendero de la moral en su transitorio paso por la tierra.

 

Por Fernando Borja Gallegos

27 de diciembre de 2019

El 9 de abril de 1948, a la 1 y 15 minutos de la tarde, el Dr. Jorge Eliecer Gaitán, director del Partido Liberal, fue asesinado mediante tres tiros disparados por Juan Roa Sierra. El criminal fue capturado por la muchedumbre y arrastrado hasta la puerta principal del Palacio de Gobierno, lugar donde lanzaron el cadáver de Roa Sierra. El presidente Ospina Pérez, varios ministros de Estado y algunos funcionarios se encontraban reunidos en la sede del gobierno.

La noticia del atentado y posterior muerte del líder popular enardeció a las masas, que frenéticas, recorrían las calles de Bogotá destruyendo todo a su paso, como los edificios de la Nunciatura, del Ministerio de Relaciones Exteriores, el Hotel Regina y muchos edificios más.

El Gobierno decretó el Estado de Sitio en casi toda Colombia. Pese a ello, el pueblo al grito de abajo Laureano Gómez, abajo Ospina Pérez, continuó quemando comercios y entidades públicas.

El ejército y la policía se vieron obligados a disparar al bulto… caen los primeros heridos… aparecen los primeros muertos, lo que aumentó la ira popular.

Cuando la muerte de Gaitán, el 9 de abril de 1948, sus partidarios aspiraban que, a la terminación del periodo del Ing. Ospina Pérez, asuma su líder el poder.

La profunda tristeza que embargó a Colombia, se exteriorizó en su máxima expresión en el sepelio de Gaitán, sepelio que tuvo lugar once días después de su asesinato. Más de cien mil personas concurrieron al entierro y rememoraron constantemente la consigna de su ídolo:

“Si avanzo, seguidme;

Si retrocedo, empujadme;

Si os traiciono, matadme;

Si muero, vengadme.”

 

Jorge Eliecer Gaitán, fue vengado por su noble pueblo y, desde aquel día, la guerra civil se inició en ese gran país.

Hoy, los colombianos y la comunidad internacional añoran la paz, que así sea. Retome los diálogos, discutan los puntos de divergencia y afirmen las coincidencias… pero que no se pierda la paz.

Para el efecto, amplíese la participación de los principales actores del SI y del NO, en igualdad de condiciones, sin prepotencias, pensando en el interés nacional y no en el particular.

Abrigo la esperanza, que la unidad nacional, de paso al dialogo que permita el restablecimiento de la paz y el orden en ese gran país.

Grande es la responsabilidad del Presidente Iván Duque, en el 2020, sobre aspecto tan delicado que tiene que ver con el retorno de la paz y tranquilidad a la República de Colombia.

Por Fernando Borja Gallegos

26 de diciembre de 2019

El 22 de noviembre de 1963, fue asesinado el trigésimo quinto Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, John F. Kennedy, mucho se habló de conspiración, de complicidad, pero en todo caso es preciso puntualizar que en el atentado criminal no estuvieron involucrados partidos políticos ni hubo injerencia internacional.

El dolor que produjo el asesinato del Presidente se tradujo en manifestaciones públicas en las que se exteriorizó el sincero sentido de pesar que, interpretado por todos los gobiernos de la tierra, se proclamaron en público y en privado.

En el viaje que lo llevó a la eternidad, el Senador por Kansas, William Fulbright, legislador con mucho prestigio y amigo del Presidente, pidió a Kennedy “que no visite Dallas”, lamentablemente, sus ruegos no fueron escuchados. Por tanto, al terminar la visita a Fort Worth, el 22 de noviembre, se dirigieron al aeropuerto para embarcarse en el Air Force One, con destino a Dallas.

El avión presidencial, a las 11:35, arribó a la pista del aeropuerto en Love Field de Dallas, posteriormente, el Presidente y su Señora, tomaron el descapotable Lincoln e iniciaron el recorrido previsto y, al llegar a Main Street y Houston Street, el reloj marcaba las 12:29. La pareja presidencial saludaba a la muchedumbre apostada en las calles. En los alrededores de las citadas calles, están ubicados el edificio del archivo del Condado de Dallas, el Texas School Book Depository y Dealy Plaza. El inmenso Lincoln, curva lentamente, para tomar la Elm Street, son exactamente las 12:30 del mediodía, cuando estalla algo, el Presidente fue herido: una bala ingresó por la parte posterior de su cuello, lastimó la tráquea, el pulmón derecho y salió por la garganta. La misma bala, hirió al Gobernador John Connally. Al segundo disparo, Kennedy se reclina sobre su esposa, la ropa de ambos se cubre de sangre, la bala  penetró en el cerebelo.

El Lincoln, con los heridos y sus esposas, se desplazó rápidamente al Parkland Memorial Hospital, ubicado a menos de seis kilómetros del lugar de los hechos.

A las 12:34, la agencia de noticias UPI en Dallas, informó al mundo en los siguientes términos: “han disparado tres  veces contra el Presidente Kennedy”.

Varios cirujanos y neurólogos atendieron al Presidente Kennedy. A la una de la tarde, el doctor Jenkims, informó a Jackelyn que “la herida había sido mortal –el Presidente ha muerto-”. El doctor William Kemp Clark, jefe de neurología se encontró desolado y afirmó “que se había hecho todo lo humanamente posible para salvar al Presidente”.

El Vicepresidente Lyndon B. Johnson, en el Air Force One, se posesionó ante un Juez Federal, en presencia de la viuda de Kennedy, como Presidente de los Estados Unidos, minutos antes de regresar a Washington D.C.

A las 23:00, llegó a la Base Andrews, el cadáver del Presidente y, luego, el féretro  fue trasladado al Hospital Militar de Bethesda, lugar en que se le practicó la autopsia. Posteriormente, fue trasladado a la Casa Blanca en la que se levantó una capilla ardiente.

Desde el domingo 24, el pueblo le rindió su postrer homenaje, así como los altos funcionarios de gobierno. El 25, el ataúd salió al Capitolio y de ahí al Cementerio de Arlington. Todos caminaron tras el féretro. Y un caballo sin jinete estaba al lado del Armón de Artillería sobre el cual colocaron los restos mortales del Presidente. Las banderas a media asta, ondearon en señal de duelo de la Nación Toda. El General De Gaulle, Kruschev, Nasser, la Reina de Grecia, el Emperador de Etiopía, el Presidente de Israel, entre otros, asistieron al sepelio.

Sobre el repudiable asesinato múltiples hipótesis aparecieron, si se agrega a tanta teoría las extrañas muertes de testigos del asesinato, en verdad se pueden abrigar muchas dudas. En todo caso, en mi libro cuyo título es “De Kennedy a Obama, no maten al Presidente”, cuya tercera edición se publicó en el mes de enero del 2015, consta MI PROPIA TEORIA, en la cual sostengo que “No se debe olvidar que el Senador John Kennedy, formó parte de la Comisión encargada de investigar las actividades del crimen organizado y su hermano Robert, fue asesor legal de dicha Comisión. En el cumplimiento de su deber ambos persiguieron infatigablemente a los jefes de la mafia, por eso fueron asesinados”.

Importante recordar que en estos precisos momentos se desclasificaron, por disposición del Presidente Trump, múltiples documentos atinentes al Presidente Kennedy. Lamentablemente, otros tantos se encuentran todavía clasificados como reservados. Quizá con el tiempo se puedan estudiar los documentos por desclasificarse en virtud de que los últimos no aportan nada nuevo.

Por Fernando Borja Gallegos

 25 de diciembre de 2019

El silencio cómplice frente a la inmoralidad desbordante de la nobleza y de los banqueros en la Francia de 1778, así como la crisis económica, devino en desocupación y, por ende, en la falta de bienestar y de alimentos, aspectos que causaron levantamientos y motines que tomaron cuerpo y se transformaron en violentos a principios de enero de 1789.

Una Corte que derrochaba recursos, grupos oligárquicos que obstaron que se adopten reformas y un Rey inepto, sin personalidad, secuestrado por una mediocre aristocracia que lo impedía gobernar, sentaron las bases para la revolución.

Por los antecedentes expuestos y ante la perspectiva de la quiebra financiera de Francia, Luis XVI, convocó a los Estados Generales, lo que significaba reunir al Clero, la Nobleza y al Tercer Estado. Desde el año de 1614, los Estados Generales no se habían reunido, pero dada la crisis imperante, el Rey los convocó a fin de que adopten las medidas conducentes a solucionar la crisis económica.

El 5 de mayo de 1789, se instalaron los Estados Generales: el Tercer Estado planteó que los representantes de las tres clases se reúnan en Asamblea Unica. El clero y la nobleza rechazaron la propuesta y, en virtud de la constante pugna, en junio, el Monarca ordenó al Clero, a la Nobleza y al Tercer Estado que se separen y que voten cada uno en su cámara. El Tercer Estado o Estado Llano, desobedeció la orden y, en ese preciso momento, apareció el temido Gabriel Honorato de Riquetti, Conde de Mirabeau, quien públicamente dijo “Id a decid a vuestro amo que estamos aquí por la voluntad del pueblo y que sólo saldremos por la fuerza de las bayonetas”.

El Rey temeroso claudicó, los Estados convertidos en Asamblea Nacional, reunidos en Cámara Unica, dio inicio a la reforma de Francia, por tanto, en verdad, se dio inicio a la Revolución Francesa.

En la Asamblea se distinguieron, entre otros,  el Obispo de Autum, Charles Maurice de Tayllerand-Périgord, que planteó la nacionalización de los bienes de la Iglesia, clérigo que fue excomulgado en abril de 1790; Gilbert de Lafayette, militar francés que apoyó la sublevación de las colonias inglesas de Norteamérica; José Fouche, ex sacerdote, electo diputado a la Convención que expidió la Constitución de 1791, individuo que se convirtió en regicida, cuando el 16 de enero de 1793, votó por la muerte de Luis XVI, además, se lo recuerda por ser el verdugo de Lyon; Maximilian de Robespierre, el implacable individuo que, se consideró el portaestandarte de la virtud y de la verdad y, revestido de autoridad como diputado de Artois, mandó al cadalso a Danton y a miles de franceses.

El imperio de la corrupción, del despilfarro de los dineros públicos, del errado criterio del origen divino de los monarcas y de la diferencia de clases, estableciendo torpes diferencias que se oponían a la igualdad, produjeron la toma de la Bastilla, el 14 de julio de 1789, que fue el precedente inmediato del fin de la Monarquía y, por tanto, del futuro establecimiento de la República.

La Asamblea Constituyente, el 26 de agosto de 1789, aprobó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que como preámbulo integra la Constitución de 1 791.

La referida Declaración “consagra la igualdad, la libertad y la resistencia a la opresión y destaca que son derechos naturales e imprescriptibles.”.

En el Ecuador, la impúdica conducta de los rectores de la vida nacional, que en reiterados períodos saquearon las arcas fiscales, como advertí en su oportunidad, en mi libro Aquí existió un país: su noble pueblo no pudo contra la corrupción, tercera edición, publicado en abril del 2011, produjo pobreza y miseria generalizadas las que, con caracteres alarmantes se agudizaron en la época contemporánea. Por tanto, es necesario que el pueblo ecuatoriano conozca la verdad de los hechos dolosos, de sus autores, de sus cómplices y encubridores y, revestido de paciencia, con calma y energía de inicio al gran juicio de la Historia: el Ecuador acusa. El Tribunal: el pueblo. El escenario: el territorio nacional; y, los culpables sean castigados ejemplarmente.

 

 CUENCA.(FEB.20.02.2020,AgenciAne)._ Seis muertos  es el saldo de un oscuro incidente ocurrido este jueves    en la cárcel de Turi de Cuenca.

QUITO. (FEB.20.02.2020,AgenciAne)._ La Corte Nacional de Justicia exhorta   a los medios de comunicación y líderes de   respetar la independencia judicial  no interfiriendo en el desarrollo de los procesos y actuaciones jurisdiccionales.

QUITO,.(FE.19.02.2020,AgenciAne)._ Expertos  internacionales  continúan en China investigando cómo enfrentar  y  tener una vacuna para   el brote de coronavirus o COVID-19.

QUITO.-(FEB.19.02.2020.AgenciAne)._  Tribunal  de la Corte Nacional de Justicia que conoce el caso Sobornos 2012/2016 conoció el perfil criminológico de   los implicados y la estructura delictiva  que utilizaron para  beneficiarse  de las coímas.

Miércoles, 19 Febrero 2020 23:19

PERU: QUE HACER EL VEINTE VEINTE

Por Fernando Borja Gallegos

23 de diciembre de 2019

La República del Perú, cuya superficie es de más de un millón doscientos mil kilómetros cuadrados, tiene una población de alrededor de 32 millones de habitantes. Es un país en pleno desarrollo económico y con gran estabilidad política en la actualidad.

Su Presidente, es un ingeniero civil, que cuenta con un amplio apoyo popular. La disolución del Congreso por parte del Jefe de Estado, mediante decreto #No165-2019-PCM, del 30 de septiembre de 2019, puso fin a la pugna constante entablada entre el Ejecutivo y el Partido Opositor Fujimorista.

La importante decisión del Presidente Vizcarra produjo ciertas críticas, más la mayoría la respaldó considerando lo previsto en los artículos 134 y 135 de la Carta Política de 1993. El mentado artículo 134, confiere al Jefe de Estado esa facultad, la que no es una disolución absoluta, ya que se mantiene la Comisión Permanente del Congreso, que se integra por 24 Congresistas de las diferentes fuerzas y su Mesa Directiva, atento lo estipulado en el artículo 135. Además, se convocó a elecciones extraordinarias para designar legisladores para el 26 de enero del 2020.

El Presidente Martín Vizcarra, reemplazó al economista Pedro Pablo Kuczinski, quien renunció por el escándalo Odebrecht.

El Presidente Martín Vizcarra, al posesionarse de la Jefatura del Estado, anunció “El fortalecimiento institucional y la lucha contra la corrupción”.

Se debe subrayar que más del 60% apoyó al Presidente Vizcarra cuando disolvió el Congreso y, además, la convocatoria a elecciones parlamentarias.

El Presidente Vizcarra disolvió el Congreso, cuando el Parlamento decidió votar por la elección del Tribunal Constitucional, a pesar que el Jefe de Estado había pedido que el Congreso se abstenga.

La estabilidad política y la estabilidad económica han impedido que el pueblo reaccione con violencia en la época contemporánea.

Obligatorio destacar la recta actitud que adoptó el ingeniero Vizcarra cuando el equipo especial de Fiscales a cargo del bullado caso denominado Lavajato, se mostró eficaz, principalmente, en lo atinente a los expedientes de Keiko Fujimori, Alan García y Pedro Pablo Kuczinski. Digo eficaz y enérgico al respaldar a los impertérritos Fiscales que, al finalizar el 2018 el Fiscal de la Nación Pedro Gonzalo Chavarri, resolvió remover de sus cargos a los mentados Fiscales del equipo Lavajato, buscando impedir la labor, principalmente, de los Fiscales Rafael Vela y José Domingo Pérez.

La actitud del Fiscal de la Nación, produjo la reacción indignada de la ciudadanía, la que realizó masivas protestas en todo el territorio del Perú. El Presidente Vizcarra que se encontraba en el exterior, regresó indignado a su país, se trasladó al Congreso para declarar en emergencia al Ministerio Público. La indignación del Jefe de Estado y de su pueblo, impidió que se obste la positiva labor de los citados Fiscales.

El 15 de febrero del 2019, el equipo de Fiscales y la empresa Odebrecht, llegaron al acuerdo de “colaboración eficaz”, el monto de reparación civil fue de 610 millones de dólares, más intereses, y se comprometían a proporcionar toda la información respecto de las coimas.

Por lo expuesto, si en el Perú se mantiene el imperio de la Ley como hasta ahora, el desarrollo armónico en lo económico y en lo moral, el Orden Jurídico se mantendrá y sus resultados serán positivos para la sociedad.

Imprescindible recordar que el Poder Judicial Peruano dictó impedimento de salida del país para el ex presidente Alan García, quien solicitó asilo. Conocedor de este hecho Vizcarra abordó el tema con Tabaré Vázquez y le pidió que se lo niegue. Así ocurrió y García se suicidó, como lo detallo en mi artículo, cuyo título es “Alan García: el hombre que no se dejó humillar”, publicado el 19 de abril de 2019.

 

 

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