“Las escasas perspectivas de crecimiento en América Latina y el Caribe no son consecuencia de la pandemia, sino que reflejan temas estructurales que no han sido abordados”, señala el Informe.Para el 2024, el Banco proyecta que la tasa de crecimiento de la economía de la región se ubique en 2,3% y en el 2025 en el 2,6%.
Dice además que estas tasas de crecimiento serían similares a las de la década de 2010, pero no serían suficientes para lograr los avances tan necesarios en materia de inclusión y reducción de la pobreza. Advierte que esta situación es una consecuencia de la caída del consumo doméstico y la frecuencia de eventos climáticos y sociales.
Dentro de las mayores economías de la región, Panamá tendría el mejor desempeño con el 6,3% estimado para el 2023; para Costa Rica la proyección es del 4,2% y México crecería el 3,2%. En Sudamérica, después de Guyana, el mayor crecimiento lo registraría Paraguay con el 4,8%, Brasil 2,6%; Surinam 2%; Bolivia 1,9%; Colombia 1,5%; Uruguay 1,5%; Perú 0,8% y Ecuador 1.3 por ciento.La economía de Argentina se contraería un -2,5, la chilena un -0,4% y de Venezuela no hay datos disponibles.
De otro lado, el reporte da cuenta de que “los precios de las materias primas se atenuaron, mientras que las tasas de interés mundiales siguen elevadas. A pesar de estos factores, y de la llegada del fenómeno de El Niño, que se espera limite la producción agropecuaria o cause perturbaciones en varios países, las perspectivas de crecimiento de América Latina y el Caribe para el 2023 se han modificado ligeramente al alza desde los bajos niveles observados en mayo de 2023”.Y “si bien estos precios siguen siendo elevados en términos históricos, impactando de manera especial los presupuestos de los hogares más pobres, su retroceso desde los picos observados en 2022 contribuyó a la moderación de la inflación general”.
En el ámbito fiscal, el gasto público continúa siendo elevado, aunque muestra variaciones entre los diferentes mercados.Las ayudas temporales dirigidas a individuos vulnerables y empresas, implementadas durante la pandemia, están experimentando una disminución, aunque de manera parcial, explica el Banco.
Esta coyuntura, añade, combinada con la persistente carga generada por el servicio de la deuda debido a las altas tasas de interés, restringe el margen fiscal y obstaculiza el progreso en términos de disminución de la deuda.La relación deuda/PIB ha descendido al 64% del PIB, en comparación con el 67% registrado hace un año, aunque aún se mantiene significativamente por encima del nivel de 2019 que fue del 57%, señala.
