Esta fue la oración que León XIV, cargando la cruz, invocó durante el recorrido de las catorce estaciones del Via Crusis de Viernes Santo, acto religioso se se realizó en el antiguo Coliseo de Roma. El Pontífice invitó a “vivir nuestra existencia como un camino de participación progresiva en la relación de amor que une al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo”.
Asistieron a esta ceremonia más de 30.000 fieles. El primer Papa que presidió este acto fue el Papa Juan Pablo II entre 1980 y 1994.
Durante el recorrido, se proclamaron pasajes del Evangelio que invitaban a encarnar en la vida diaria las virtudes de la fe, la esperanza y la caridad, incluso en un mundo lleno de ruido, distracciones y, a veces, indiferencia.
“El Vía Crucis no es el camino de quien vive en un mundo de devoción abstracta, sino el ejercicio del que sabe que la fe, la esperanza y la caridad deben encarnarse en la vida real, donde el creyente es continuamente desafiado y constantemente debe hacer suyo el modo de proceder de Jesús".
Al final de cada estación, los fieles rezaron el Padre Nuestro y entonaron estrofas del Stabat Mater, antiguo himno que contempla a la Virgen María de pie junto a la Cruz, unida al sufrimiento de su Hijo
CIUDAD DEL VATICANO (Agencia ANE).- “Omnipotente, eterno, justo y misericordioso Dios, danos a nosotros, miserables, hacer por ti mismo lo que sabemos que tú quieres, y siempre querer lo que te place, para que, interiormente purificados, interiormente iluminados y abrasados por el fuego del Espíritu Santo, podamos seguir las huellas de tu amado Hijo, nuestro Señor Jesucristo, y por sola tu gracia llegar a ti, Altísimo, que, en Trinidad perfecta y en Simple Unidad, vives y reinas y eres glorificado, Dios omnipotente, por todos los siglos de los siglos. Amén”