LA INTELGENCIA ARTIFICIAL, IA,TRASTOCA LAS REGLAS DE LA GUERRA
NUEVA YORK (Agencia ANE).- . . . . La inteligencia artificial, IA, está transformando la seguridad marítima y trastocando las relaciones de fuerza entre países.
El poder naval se medía por el tonelaje de los buques,el grosor de su blindaje y el alcance de sus misiles.Esa época toca a su fin. En la era de los drones autónomos, los ciberataques y los buques no tripulados,la inteligencia artificial está transformando la seguridad marítima y trastocando las relaciones de fuerza entre países.
El Consejo de Seguridad de la ONU analizó el tema este jueves.
Un dron autónomo puede amenazar a un buque de guerra que cuesta miles de millones de dólares. Un algoritmo puede localizar a un petrolero clandestino entre miles de embarcaciones y un ciberataque puede paralizar un puerto sin que se dispare un solo tiro.
El diagnóstico señala que más del 90 % del comercio mundial de mercancías transita por los mares, mientras que los cables submarinos transportan más del 99 % de los datos intercambiados entre continentes.
La IA al cruzar imágenes satelitales, firmas térmicas, condiciones meteorológicas y últimas posiciones conocidas, puede identificar comportamientos sospechosos, incluso cuando un buque intenta desaparecer de los radares.
Esta capacidad de detección se acompaña de una transformación más profunda de las flotas militares. Los buques no tripulados, menos costosos y capaces de permanecer en el mar durante meses, podrían multiplicar las capacidades de vigilancia sin movilizar a más marineros.
Según un estudio publicado en septiembre por Honeywell, el 87 % de los responsables encuestados en el sector marítimo declaran haber sufrido un incidente grave de ciberseguridad que afectó a sus sistemas operativos en los últimos doce meses.
Así mismo, dice el estudio, en todos los sectores industriales, el 88 % de los encuestados considera que sus dispositivos de protección son suficientemente maduros, pero solo el 21 % dispone de un inventario completo de sus equipos conectados.
Una intrusión en los sistemas de navegación o propulsión puede convertir un petrolero de 300 metros en un peligro para los demás buques,para las instalaciones portuarias y el medio ambiente.
La Organización Marítima Internacional (OMI) adoptó en mayo pasado un primer código mundial dedicado a los buques autónomos, pero este sigue sin ser vinculante. No se sabe si los Estados lograrán ponerse de acuerdo sobre reglas comunes. En esta nueva carrera por el poder marítimo, los océanos corren el riesgo de volverse tan disputados en el mundo digital como lo han sido durante siglos en los mapas.
En conclusión,el arma decisiva de la próxima década no será un misil hipersónico, será el algoritmo.