Por Fernando Borja Gallegos
18 de mayo de 2026
El Presidente Donald Trump, visitó China del 13 al 15 de mayo de 2026, en su histórica visita, el Presidente Xi Jinping, atendió con especial cortesía al Presidente Trump y escogió tres lugares simbólicos para agradarle y sorprenderle.
El GRAN SALON DEL PUEBLO, en que fue recibido por una banda militar. Edificio ubicado al oeste de la Plaza de Tianamen, en donde se reúne la Asamblea Popular Nacional de China. EL TEMPLO DEL CIELO, complejo imperial de 600 años de antigüedad, en el que los Emperadores de las Dinastías Ming y Qing, rogaban favores a la Divinidad. ZHONGNANHAI, complejo donde están ubicadas las oficinas y residencias de los principales líderes chinos.
Lo expuesto exterioriza un gesto de amistad al ilustre visitante.
Fue muy positivo el referido viaje, en tanto en cuanto demostraron el afán de mantener un trato cordial, que permita un dialogo directo y franco, que evite confrontaciones.
Dentro de los logros quedó abierta la posibilidad de la compra de 200 aviones Boeing, la venta de tierras raras, de productos agrícolas, de chips y petróleo.
Lo único que, momentáneamente, tensó la reunión, fue cuando el Presidente Xi Jinping, advirtió “que un mal manejo de Taiwán, provincia rebelde a la cual la considera parte de su territorio, podría empujar a los dos países hacia una confrontación”.
Así también, la referencia a Tucidides, historiador militar ateniense, que versa entre Esparta y Atenas –en el siglo V a.c.-.
La trampa de Tucidides, es la expresión popularizada de, Jraham T. Allison, politólogo estadounidense, al referirse al riesgo de una guerra generada por el terror de perder la hegemonía entre grandes potencias.
Oportuno referirme al desfile del Día de la Victoria en Moscú, el 9 de mayo de 2026, que años anteriores fue celebrado con grande pompa, con la participación de vehículos militares, de soldados de élite, misiles y costosos pertrechos, lamentablemente, este 9 de mayo, se omitió toda pompa y, por lo contrario, el portavoz del Presidente Ruso, declaró “que no habrá presencia de vehículos militares ni escuelas militares, debido a la amenaza terrorista proveniente de Ucrania”.
El único triunfador fue el Presidente Donald Trump, que anunció “la entrada en vigor de una tregua de tres días entre Rusia y Ucrania”. Tregua que, seguramente, consiguió por los ruegos del Presidente Putin y lamentos del Presidente Zelenski.
El desfile referido, se caracterizó por la modestia y, además, duró 45 minutos, por temor a un nuevo atentado ucraniano.
Se infiere de lo expuesto, que el evento planificado para exteriorizar poder, fuerza y orgullo, fue todo lo contrario. El Presidente Vladimir Putin, en sus 26 años de ejercer el poder, pudo constatar el desconcierto de propios y extraños, al comprobar la incapacidad para contrarrestar las pretensiones de Ucrania de caotizar el acto cívico.
Markus Reisher, historiador austriaco, profesor de la Academia Militar en Wiener Neustadt sostiene que “el ataque ucraniano a la ciudad rusa de Pern ha demostrado que puede alcanzar cualquier objetivo de Rusia”.
Hubiera sido preferible que se cancele el evento para no dar el triste espectáculo de una ceremonia de 45 minutos incluido el discurso del Presidente Putin. Para colmo de los males el Presidente Volodimir Zelenski, en un desborde de audacia, aseveró “que aceptó el alto el fuego de 3 días y ordenó al ejército que no ataque el desfile previsto en la Plaza Roja”.
El Presidente Putin, luego de la visita del Presidente Trump a China, anunció su viaje a ese país para reunirse con el Presidente Xi Jinping. Oficialmente se informó que la visita de Estado se iniciará el 19 de mayo y durará dos días. Se tiene previsto que los Jefes de Estado firmen una declaración conjunta al concluir las negociaciones.
El líder ruso aprovechó la oportunidad para destacar “que continúen los contactos entre Estados Unidos y China por la estabilidad que representa”.
Sobre la visita del Rey Carlos III, que tuvo lugar del 27 al 30 de abril de 2026, en honor del 250 aniversario de Independencia de Estados Unidos, fue especialmente interesante para mitigar tensiones diplomáticas y fortalecer lazos de amistad. El Presidente Trump, que tiene raíces familiares en el Reino Unido, se expresó con mucho afecto respecto “de la admiración que sentía su madre, Mary Anne, nacida en Escocia, por la Reina Isabel”.
El Jefe de Estado del Reino Unido, cuyos poderes son simbólicos, por ende, debe mantener neutralidad. En el seno del Congreso Norteamericano “instó a no caer en el aislamiento, reafirmó la importancia de la OTAN y pidió apoyo sostenido para Ucrania”.
Durante la cena, el Rey, en son de broma, aseveró que “Me atrevo a decir que, si no fuera por nosotros, ustedes estarían hablando francés”. La citada broma no tiene ningún sentido. Seguramente, Carlos III, recordó cuando el Presidente Trump, en solemne ceremonia en París, dijo que “si no fuera por nosotros, ustedes estarían hablando alemán” (claudicación del General francés Petain en la Segunda Guerra Mundial).
Consideré inoportuno que el Rey Carlos III, rememore el 24 de agosto de 1814, cuando incendiaron las tropas británicas la Casa Blanca. Inapropiadamente el Rey aseveró “no puedo dejar de notar los reajustes en el ala este…hicimos nuestro propio pequeño intento de reurbanización inmobiliaria en la Casa Blanca en 1814”.
Por todo lo anotado, me comprometo, en un próximo artículo, ampliar aspectos de los que afirmo, en este preciso momento.