“El proyecto ha mejorado la cría de la trucha arcoíris mediante el uso de análisis genético avanzado para la detección y la confirmación de rasgos vinculados a la resistencia al virus de la necrosis pancreática infecciosa” —afirma José Manuel Yáñez López, Decano de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile—. Esos avances allanan el camino para contar con estrategias más precisas de selección asistida por marcadores, que ayudarán a mejorar las tasas de supervivencia, aumentar la eficiencia de la cría y fortalecer la resistencia genética de las poblaciones de acuicultura”.
Ahora se están armonizando los protocolos de diagnóstico del virus de la necrosis pancreática infecciosa, se analiza la variación genética en las poblaciones de trucha arcoíris, se promueve la cría selectiva de peces resistentes al virus y se reducen las brechas de capacidades técnicas que hay entre los países. Los criadores de la región están mejor preparados para detectar la enfermedad y adoptar medidas de respuesta, y, a la vez, la potenciación de la colaboración entre laboratorios, autoridades y criadores ha dado lugar a una red regional de apoyo a la innovación continua, el intercambio de conocimientos y la resiliencia en el sector de la acuicultura, dice la OIEA.