Por Fernando Borja Gallegos
3 de octubre de 2026
En mi artículo “El Rey de España y la corrupción”, publicado el 2 de julio de 2026, en radioequinoccio.com, en lo fundamental afirmé “Por las múltiples acusaciones de unos y otros que repercute en el prestigio que debe caracterizar a la Cámara de los Diputados y al Senado, estoy seguro que el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, meditará respecto de las atribuciones que le confiere la Constitución para dimitir, disolver las Cámaras y convocar a elecciones o mantener el desprestigiado Parlamento hasta el año 2027”.
El detonante del caos en España, fue la invasión de Ceuta por los marroquíes, invasión que por la negligencia de las autoridades se produjo y que trajo como consecuencia el repudio nacional.
Sí agregamos a la mentada invasión, el polémico desahucio de Maricarmen Abascal, mujer qué en su camilla, fue sacada de la vivienda en la que vivía por más de 7 décadas.
Como consecuencia de este infundado acto, miles de ciudadanos marcharon en protesta por las principales ciudades de España y así exteriorizaron su rechazo a la invasión de Ceuta, al citado desahucio, así como al Gobierno de minoría de Pedro Sánchez.
Activistas en estos precisos momentos y luego de que llevan más de una semana en la Plaza de Cibeles, en el centro de Madrid; y, luego de que el Parlamento rechazó los dos decretos del gobierno que buscaban la protección de inquilinos, con mayor indignación, organizan un paro nacional en repudio a todo lo narrado.
El Gobierno de Sánchez, aspiraba contar con los votos del Partido Independentista Catalán JUNTS, más a última hora se opuso “alegando que carecía de rigor lo previsto en los Decretos”.
El opositor, Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, instó a Sánchez a “convocar a elecciones lo antes posible”.
Se infiere de lo expuesto que, luego de ocho años en el Gobierno, el Presidente Sánchez, no cuenta con el apoyo mínimo indispensable para continuar en el ejercicio de su alto cargo.
Por las consideraciones expuestas, y tomando en cuenta que el noble pueblo español merece tranquilidad y orden, hace pensar que el Gobierno meditará respecto de las atribuciones que le confiere la Constitución y que ya subrayo al inicio del presente artículo.