Un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), sobre el estado de los recursos hídricos mundiales muestra que el ciclo del agua es ahora más errático e impredecible, dado que alterna entre períodos de escasez y de exceso. En los últimos siete años se ha registrado el menor número de ríos con caudales "normales" desde 1991. En conjunto, en Asia y África se concentraron, al menos la mitad, de todos los eventos extremos relacionados con el agua que se registraron y más del 80 % de las víctimas mortales asociadas notificadas en los últimos cinco años, según el informe.
"Algunas partes de este ciclo son rápidas (como las precipitaciones, el caudal de los ríos o la humedad del suelo) y reaccionan a las condiciones meteorológicas en cuestión de días o semanas. En cambio, otras, como las aguas subterráneas, los glaciares y el manto nivoso estacional, evolucionan con lentitud y tienen que pasar períodos estacionales o decenales (o lapsos incluso más prolongados) para que su volumen aumente o disminuya. Estas reservas de acumulación lenta han funcionado tradicionalmente como la "cuenta de ahorros" del planeta: un recurso que permitía sobrellevar los años malos, de modo que un episodio de sequía o una estación seca no se tradujera directamente en una crisis hídrica", dijo la Secretaria General de la OMM, Celeste Saulo.
En el informe se destacan algunas de las cuestiones que generan mayor preocupación:
- En cuanto a caudales fluviales, 2025 fue uno de los años más secos de los últimos 35 años a escala mundial, dado que los caudales fueron inferiores a lo normal en más del 36 % de la superficie del conjunto de las cuencas hidrográficas del planeta. Esa conclusión se basa en datos de simulaciones efectuadas mediante 13 modelos hidrológicos mundiales alimentados con observaciones meteorológicas.
- Por séptimo año consecutivo, el número de cuencas hidrográficas con condiciones "normales" fue claramente minoritario: según el informe, osciló entre el 34 % y el 38 %, frente a la media del 46 % registrada entre 1991 y 2020.
- El almacenamiento de agua continental —la cantidad total de agua acumulada en las aguas subterráneas, los lagos y los ríos, la humedad del suelo, la vegetación, y el hielo y la nieve— no ha dejado de disminuir desde mediados de la década de 2010.
- El año 2025 fue el cuarto año consecutivo en el que los glaciares se redujeron de forma generalizada en todas las regiones, lo que provocó peligros a corto plazo, como crecidas, e inseguridad hídrica a largo plazo. Entre 2023 y 2025, los glaciares perdieron masa en cada año analizado, y la pérdida acumulada de masa glaciar a escala mundial fue de 1 400 gigatoneladas de agua. Con ese volumen podrían llenarse aproximadamente 560 millones de piscinas olímpicas, o se podría realizar cerca de una tercera parte de las extracciones anuales de agua dulce.
- En cada uno de los últimos cinco años, los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales (SMHN) de todo el mundo han notificado crecidas y sequías sin precedentes. Algunos lugares no han tenido tiempo para recuperarse entre un evento y el siguiente.
GINEBRA (Agencia ANE).- El año 2025 fue uno de los años más secos en más de tres decenios para los ríos de todo el planeta.