Por Fernando Borja Gallegos
23 de julio de 2023
El señor Guillermo Lasso, Presidente de la República del Ecuador, exteriorizó su original anhelo de “gobernar seis meses en el purgatorio y no dos años en el infierno”. La importante afirmación la lanzó en Bruselas, lugar al que fue con el propósito de participar en el Cumbre de la CELAC-Unión Europea.
Sobre el particular, me parece oportuno referirme a lo que sostuve tanto en mis libros “El imperio del delito” y “Lucrecia Borgia”, en los cuales abordo lo atinente al purgatorio, al infierno y a las indulgencias.
Cito a John Wycliff, Jan Huss, Girolamo Savonarola, Martín Lutero, Calvino y Enrique VIII, como principales actores de la REFORMA y la Crisis de la Iglesia Católica.
Lutero calificó “como estafa y mentira la compra venta de indulgencias”. Predicó contra ellas y lanzó 95 tesis. Sus tesis fueron traducidas y difundidas en Europa.
El Papa León X, lo calificó de hereje y, a partir de entonces, Lutero negó la autoridad papal.
La actividad de la Iglesia Católica, criticada por Lutero, estaba relacionada con la venta de indulgencias. Las misas o reliquias que los deudos pagaban, según la Iglesia, para disminuir el tiempo de permanencia del muerto en el PURGATORIO. Luego, se inventaron las indulgencias plenarias que, costaban mucho más, pero se perdonaban todos los pecados, sin necesidad de confesión. De la indignación de Lutero, surgen sus 95 tesis que, como ejemplo, destaco tres: “la indulgencia solo tiene valor para liberar de las penas que la Iglesia ha impuesto a través del Papa o sacerdotes. Esas penas sólo se aplican a los vivos, puesto que los muertos ya son libres de las leyes de la Iglesia”. “El cristiano verdaderamente arrepentido tiene derecho al perdón completo, aún sin cartas de indulgencia”. “Es preferible hacer obras de caridad y sufrir las necesidades de su hogar que comprar indulgencias”
La reinauguración del purgatorio por parte del señor Presidente de la República, me obliga a subrayar que el PURGATORIO dejó de existir desde el año 1520. Por tanto, lo único que reconoce la Iglesia Católica es el infierno, al cual me refiero ampliamente en las páginas 107, 108 y 109 de mi referido libro, artículo con el título de “El infierno si existe: entre lo eterno y lo transitorio”, en el que abordo la interesante polémica que se produjo cuando El Vaticano desmintió que “el Papa Francisco haya afirmado que el infierno no existe”.
Dante Alighieri, poeta, literato y político, nacido en Florencia, el 29 de mayo de 1265, en su genial obra “LA DIVINA COMEDIA” inauguró un infierno en el cual sitúa a los Papas y Cardenales de la Iglesia, en el Cuarto Círculo del infierno. También, les asigna un espacio en el Octavo Círculo. Compartimentos en los que residen, “los avaros y derrochadores, los fraudulentos, los que explotan a las mujeres, los adoradores de oro, estafadores y ladrones”.
Juan Montalvo, brillante escritor y polemista ecuatoriano, en su obra MERCURIAL ECLESIASTICA, publicada en 1884, sobre el infierno asevera:
“El infierno está aquí en el mundo: aquí, aquí lo padecemos y lo devoramos; y cuando se nos acabe esta miserable vida, entonces dejaremos de llorar y gemir, y nos sepultaremos en el profundo olvido de la nada eterna, o principiaremos a ver y saber lo que es felicidad, bañados con luz de gloria, saboreando las sensaciones desconocidas para nosotros, que nos están esperando en el abierto, fulgurante espacio donde caerá gloriosamente el espíritu de los hombres buenos”.
Montalvo sostiene que el infierno está aquí en el mundo. Yo, sigo a Montalvo y digo que el infierno está aquí en el mundo. El Papa Francisco afirma que el castigo del infierno no es eterno. Por tanto, Juan Montalvo, el Papa Francisco y yo, coincidimos en tanto en cuanto se refiere a que Dios y, por ende, la Iglesia Católica no condena para siempre, ya que Dios que es bondad infinita, siempre está dispuesto a perdonar a los pecadores, SIEMPRE Y CUANDO SE ARREPIENTAN DE SUS ACCIONES U OMISIONES INDEBIDAS.
Hago mías las palabras del gran polemista Montalvo: “yo me persigno en mis soledades y me tiro de rodillas ante el Todo Poderoso, en presencia de una montaña cubierta de nieve eterna, o en alta mar, alzando los ojos a un cielo cargado de estrellas en un mundo oscuro y silencioso”.
Por lo expuesto, el purgatorio en el que anhela gobernar el señor Presidente Lasso, no será factible, tomando en cuenta que la Iglesia Católica no lo reconoce. Por ende, queda el infierno, para que pueda cumplir su alto cometido.