Menu
Domingo, 22 Octubre 2023 03:00

EL CAMBIO, UNA PROMESA QUE SE ALEJA CADA DIA

Escrito por
Valora este artículo
(0 votos)
                                                                                                                                DIARIO EL TIEMPO DE QUITO
                                                                                                                                      6 DE ENERO DE 1981
Espejo del Ecuador
                                                                                                                  EL CAMBIO, UNA PROMESA QUE SE ALEJA CADA DIA
Por Javier Simancas C.
El Gobierno del Presidente Jaime Roldós durante 1980 se vio imposibilitado de sentar las bases de lo que sería la justicia social y el desarrollo económico, porque condicionó esos objetivos a la defensa de la democracia que, como nunca antes, se había consolidado, ya que no existió peligro alguno que atente en su contra.
De un lado porque las Fuerzas Armadas dedicaron su tiempo a las tareas castrenses y mostraron su vocación democrática; y de otro porque las fuerzas políticas opositoras solamente cuestionaron lo malo del régimen antes que provocar el ambiente desestabilizador que atente contra el orden constituido y el Estado de derecho.
Más bien fue el Ejecutivo el que, en determinado momento, frente a la incapacidad de controlar los actos políticos de sus adversarios el que formuló planteamientos que pudieron provocar consecuencias dictatoriales.
Las reformas constitucionales pidiendo plenos poderes para disolver el Parlamento e intervenir en la Función Jurisdiccional fueron un ejemplo de esas intenciones.
Los analistas políticos que han seguido de cerca la acción del Gobierno, coinciden que la vehemente posición de defender la vida democrática escondía más bien la incapacidad para enfrentar los graves problemas económicos, sociales, educativos y administrativos del Estado.
1980 fue declarado por el gobierno el “año de la producción”. Con ello trató de contentar a unos, pero fomentó lo contrario en una mayorìa que aún esperanzada esperaba medidas concretas para iniciar los anunciados cambios estructurales.
A las promesas de cambio tantas veces aludidas en los fogosos discursos presidenciales se dio paso a una redefinición de conceptos; se comenzó a hablar de la justicia social con desarrollo económico como base ideológica y meta de la gestión gubernamental; se cuestionó los totalitarismos y se vislumbró que el Gobierno caminaba con la corriente de implantar un socialismo democráico pluralista dentro del marco y respeto a la constitucionalidad.
Pero estas tesis no coincidían con lo que se pensaba,expresaba y los hechos dentro del Gobierno. Ninguno de los cuatrocientos cincuenta proyectos de decreto y leyes que se depositaron en la Cámara Nacional de Representantes contenían las propuestas de lo que serìan los cambios. Aquellos doce enviados por el Ejecutivo solamente planteaban tibias reformas en áreas críticas cuestionadas no sólo por este régimen sino por los anteriores, como son los casos del Código Tributario, de recaudaciones de impuestos, etc. El proyecto de Organización Popular, uno de los más mencionados por el Gobierno y sus asesores más bien pretendían concentrar las fuerzas populares en su mano para en el futuro tener el suficiente control político al estilo de los partidos de masa y parecido a lo que propugna la Internacional Socialista.
Visto 600 veces

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.

Slider

Slider

Slider

Slider